Carlos Pedro de la Higuera Pérez

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Ampliar el presente

Nos convoca la gratísima ocasión de deciros hasta pronto, porque inevitablemente nos volveremos a encontrar, pues deudores somos del tiempo que nos une. Tengo que manifestar que el tránsito ha sido generoso con los que nos dedicamos a este asunto de la educación, porque tratando de enseñar -no sé si lo hemos conseguido- hemos aprendido mucho con vosotros.

La circunstancia de haber compartido camino en estos años de vuestra vida, ha tenido lugar porque muchas personas se han esforzado porque así fuera; fue posible que estudiarais en Gredos San Diego porque así lo determinaron vuestros padres; fue posible la elección de colegio por vuestros padres porque nuestra Constitución reconoce el derecho a la libertad de enseñanza; fue posible la opción de Gredos San Diego porque la sociedad civil es capaz de articularse de manera constructiva y generar proyectos ilusionantes y creativos, y nuestra cooperativa es un proyecto ilusionante y creativo, por lo menos así lo percibimos quienes trabajamos en ella.

En ese intento de transmisión de valores y conocimientos nos gustaría que, aparte de las destrezas que hayáis adquirido y que os van a permitir una andadura venturosa en la universidad o en el trabajo, quedara un pequeño poso en un rincón especial de vuestra mente y de vuestro corazón; un hueco donde aniden la “ayuda mutua”, la “responsabilidad”, la “democracia”, la “igualdad”, la “equidad” y la “solidaridad”, en la confianza de que sí  hacéis vuestros los valores cooperativos ganará el entorno donde os mováis, y contribuiréis a la consecución de un mundo mejor.

Vivimos una época apasionante, hay autores que manifiestan que estamos asistiendo a la tercera revolución más importante de la historia, tras la neolítica y la industrial.     La sociedad  se mueve entre el encantamiento y el temor, y el futuro concita recelos.    Esta es la situación,  este el mundo que os ha  tocado vivir. Procurad no permanecer al margen, manteneos humildes pero firmes y constantes en vuestros planteamientos.    Son importantes los principios y los valores –los que habéis recibido en vuestra casa y en el colegio-, no abdiquéis de ellos, son más necesarios que nunca; no hay nada más peligroso que una globalización sin ideología.

Procurad ensanchar el presente; el pasado suele traernos pequeños agravios que luego la vida se encarga de reconducir; el futuro algún miedo y no pocas incertidumbres. El presente es el momento, es la vida, no es la historia ni el oráculo. Y somos/sois los protagonistas de lo que acontece, de tal manera que el trabajo va conformando el futuro, dad al trabajo un sentido transformador, disfrutad cada día, cada momento en el desarrollo de la tarea, como si fuera lo más importante que tenéis entre manos. Tenéis una edad que merece la pena ser vivida, es cierto, pero haced las tracas de fuegos de artificio cuando correspondan, compatibilizándolas siempre con el esfuerzo cotidiano.

Os pediría, para terminar, que la independencia de criterio y un sentido crítico hacia la realidad que nos rodea  presidan vuestra actuación en el futuro, que vuestra  impronta de rebeldía tenga un sello inequívoco de esperanza en la naturaleza humana, en la inteligencia de que para reconstruir lo que no funciona no hay que hacerlo a costa de denostar lo que funciona y sirve, además, a los intereses generales.

Muchas gracias.